Preparándome para la Navidad - Segundo Adviento

Updated: Dec 13, 2020

Tenía tantos planes y tanta alegría para recibir este segundo adviento pero algo pasó y he andado un poco llamemosle "triste". No es nada malo, al contrario, está bien sentir y en esta ocasión tocó a la tristeza asomarse.


Te comparto qué fue lo que paso. Viendo un post en Facebook, tomé la decisión de despedirme de alguien. Una despedida siempre es dolorosa y más cuando es un adiós. Finalmente, después de tantos años, de creerle una y otra vez, decidí alejarme y poner un punto final. Una historia termina. Una historia nueva está por comenzar.


Por otro lado los días empiezan a ser muy cortos y eso cambia definitivamente el animo. A partir de las 4:30 pm empieza a anochecer y ya para las cinco es literal de noche. De cierta manera el día se te va y sientes que no te rindió, porque no puedes hacer muchas cosas. Por otro lado, el frío empezó en serio esta semana y tuvimos la primera nevada del año. Por un día tuvimos un día blanco y ver nevar es maravilloso, da un sentimiento de tranquilidad que no puedo explicar. Un compañero de trabajo lo describió maravillosamente: "la nieve hace más llevadero el frio" y tiene razón, cuando vez los copos de nieve caer, no sientes frio. Sí, cuando esta nevando el frio es menos.


Hoy, domingo 6 de diciembre fue un día nublado, donde en la mañana callo agua-nieve y después solo llovía a ratos, en un momento en el que la lluvia paró, decidí dar un paseo para tomar un poco de aire fresco.


Pero déjame compartirte qué fue lo que hice durante este segundo fin de semana de Adviento. De las tantas cosas que tenía planeadas y que si logré cumplir fue el terminar de escribir todas las tarjetas navideñas para mis seres queridos. Esta tradición la adquirí hace diez años. Me parece muy lindo, poder mandarle un mensaje de puño y letra, en una época en donde se vive más profundamente el amor, a la gente que quiero, agradeciéndoles su cariño y compañía y por supuesto, deseándoles una hermosa Navidad y un mejor año nuevo. Es un pequeño detalle, el cual deseo desate un momento de alegría o una sonrisa, porque en cada palabra pongo todo mi cariño y corazón. Todas las personas que reciben una de estas tarjetas han hecho una diferencia en mi vida y la siguen haciendo, me han demostrado y me siguen demostrando que están. Y el saber que tienes gente en tu vida que está, definitivamente te hace sentirte agradecido. Lamentablemente no todos los servicios postales logran entregar las tarjetas para antes de Navidad, bueno, ni siquiera para después de Navidad, pero ¡qué importa si les llegan en primavera o para pascua!, lo importante es que estas persona sepan que en mi momento de retrospección y agradecimiento estuvieron presente, estuvieron conmigo y que pienso en ellos y que están en mi corazón.


Cada año elijo una cita que pongo en todas las tarjetas. Las citas que elijo representan algo de mi año y este vez decidí enfocarme en la familia. Por un lado es cierto que la Navidad representa de muchas forma a la familia. En primer lugar, por el nacimiento de Jesucristo, formando una familia con Maria y con José. En segundo lugar, por que es en la Navidad en donde la mayoría de nosotros nos reunimos con nuestras familias o con nuestros seres queridos. Es una fiesta, en donde el amor fraternal, el amor de familia se vive más que nunca.


De los recuerdos de mi niñez que todavía están en mi memoria, están las cenas de Navidad en casa de mis abuelos maternos. Todos nos vestíamos muy guapos. La Navidad es una fiesta importante y como tal nos vestíamos todos. Mentiría si digo que recuerdo exactamente lo que cenábamos, pero estoy segura que había pavo, porque otro de los recuerdos que guardo, era cuando mis primas y yo subíamos a la azotea de la casa de mis abuelos para ver al pavo y molestarlo y molestarnos a nosotras: "a ti te va a tocar el ojo". Sí, el pavo estaba vivo y cuando empezaba a corretearnos salíamos corriendo. Seguramente mi abuela lo compraba, lo alimentaba y lo cocinaba para la cena de Navidad. Por eso, en mi nueva tradición de Navidad, soy yo la que cocina el pavo, quiero honrar a mi abuela, a los tiempos felices de mi niñez. Y no, no compro el pavo vivo, lo encargo en la carnicería, me lo entregan listo para cocinarlo.


Con respecto al adviento, bueno, en mi post pasado hablé mucho de la esperanza y de le fe, sentimientos que deben de estar presentes en nuestro día a día, pero en este tiempo tan lleno de amor y energía, debemos de vivirlos más, mucho más para llenar nuestro tanque y poder utilizar estas reservas para cuando las necesitemos.


Este segundo adviento nos invita a seguir preparándonos y darnos el tiempo, esta vez para darnos cuenta de nuestros vacíos ante Dios y ante los demás: ¿dónde me faltó fe?, ¿dónde dejé que me ganara el enojo y la arrogancia en lugar de la compasión y el amor?, ¿dónde pude rezar más?, ¿dónde pude servir más?, ¿dónde puedo cambiar? Y así empezar a dejar espacios libres para que entre el Amor.


El sacerdote en la homilía del segundo domingo de adviento nos invitó a rezar mucho y así reforzar nuestra vida nuestra vida espiritual. Y mira que rezar no corresponde sólo a las personas con una religión, rezar es elevar nuestros deseos, nuestras súplicas, nuestros agradecimientos, nuestras necesidades, a un ser mayor, a una divinidad, para sabernos acompañados por el Amor más grande que existe y confiando que lo mejor para nosotros es lo que sucederá.


Termino este post pidiéndote que me acompañes hoy, donde quieres que estes, a la hora y día que me leas, con la oración que elegí para este adviento. Estoy segura, que rezando juntos, veremos milagros en nosotros y en el mundo juntos.


Oración por la paz

San Francisco de Asis


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Que allá donde hay odio, yo ponga el amor. Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón. Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión. Que allá donde hay error, yo ponga la verdad. Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe. Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza. Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz. Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, como consolar, ser comprendido, como comprender, ser amado, como amar. Porque es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, es perdonando, como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Amen.


Que la paz, el amor, el perdón, la unión, la verdad, la fe y la esperanza nos acompañen en este tiempo de adviento y se queden en nuestra alma y corazón y sepamos vivirlos todos nuestros días para ser luz y alegría para el mundo.


¡Muchas gracias por leerme! Especialmente a tí, porque el saber que me lees me ha dado tanta alegría, no te niego, me sorprendió, pero te sentí mas cerca que nunca. ¡Gracias!


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