Preparándome para la Navidad - Cuarto Adviento

Recién me estoy dando cuenta que publicaré este post justo un día antes de la Nochebuena. Y quiero empezar dándote las gracias por acompañarme durante estas últimas cuatro semanas en mi preparación para recibir la Navidad. Para mi han sido semanas de mucho pensar, de muchos mensajes, de muchos sueños, de muchas ideas, de mucha inspiración. De dar un sí al Amor, a la Esperanza, a la Fe y a la Paz. ¿A ti qué tal te fue?


Como en mis cuatro últimos post, quiero compartir contigo lo que la homilía del cuarto domingo de adviento me dejó. Después de venir preparándonos todo este tiempo, llegó el momento de dar un sí completo a Dios y dejarlo actuar en nosotros. Y repetir estas maravillosas palabras que muestran una confianza completa y demuestran lo grande que puede ser la fe: "hágase en mí según tu palabra". Si dejamos actuar a Dios en nuestra vida, si decidimos escucharlo, entonces, podemos estar seguros, que nada estará mal, que todo tendrá una razón y que todo será por un bien mejor para ti y para el mundo.


Entonces, si has decidido dar este sí, escucha, abre bien tus ojos y toma en cuenta todas tus ocurrencias, todas las ideas o pensamientos que te llegan, por que ahí esta el mensaje que Dios tiene para ti. Es ahí donde Dios habla contigo. Y abre tu corazón para que sepas que es lo que tienes que hacer. Yo estoy en esa fase, en abrir mi corazón para saber qué hacer con todas estas ideas y pensamientos que me han llegado. Ten la seguridad que en cuanto lo sepa, tu también te enterarás.


Pronto llegará la Navidad y sé que será diferente. Quizás no podrás hacer la gran reunión que querías con todas las personas que tenias pensadas. Quizás alguien falte en tu mesa. Quizás no podrás tener a toda tu familia reunida. Pero te das cuenta, que la razón de la Navidad no se pierde, estamos recibiendo y celebrando a la persona que nos mostró a Dios, que nos enseñó a rezar, que nos enseño a creer, que nos dio el regalo más maravilloso del mundo: la fe. Y eso lo tenemos que tener presente y que sea lo que pese más en tu balanza. Y espero que te des cuenta también, que la situación que estamos viviendo nos esta dando la oportunidad de mostrar nuestro amor y nuestra empatía al poner la salud y bienestar de nuestros seres queridos, de nosotros mismos y de los otros en primer lugar. Si lo piensas, es un acto de amor maravilloso porque estas diciendo: los quiero, me importan y están sobre mis necesidades y mis deseos. Esta pandemia nos esta poniendo a prueba como humanidad y yo espero que sean la empatía y el amor los que ganen, y que sean la soberbia y el egoísmo los que pierdan. Entonces, cuando te entre el sentimiento de "si, pero", piensa que la razón de la Navidad la celebraras igual y que todo lo que no pudiste hacer, lo estas haciendo para tu bien, el bien de los que quieres y de todos los demás.


¿Qué haré yo? Bueno, yo decidí cambiar la tradición que desde hace cinco años tenía. Lo hice para cuidarme y cuidar a los demás. En lugar de hacer la tradicional cena en donde la costumbre era que yo llevara el pavo, haré un pequeño y breve almuerzo, para cumplir con los lineamientos que nos han puesto el gobierno: reuniones con máximo diez personas - seremos cuatro - y de no más de dos hogares distintos. Después, me quedaré en casa, tranquila, saldré a dar un paseo, y después veré seguramente un par de películas navideñas - que me encantan - y cuando se acerque la medianoche, tengo la intención de escuchar alguna meditación y poder acostar al niño en mi nacimiento, agradeciéndole toda esta preparación, agradeciéndole a toda las personas que me quieren y me tienen en su corazón, agradeciéndole por todas las personas que quiero y llevo en mi corazón y agradeciéndole por todo lo que he decido dejar atrás para crecer en Él y en el amor. Pero también le pediré que toda esta preparación se quede conmigo todo el año, para que siga siendo un instrumento de su amor y de su paz.

Con mi decisión estoy tranquila y en paz, porque más que una cena quiero recibir a la esperanza y a la fe en mi corazón. Ya llegará el momento para volver a hacer una cena y reunirnos y de esas pláticas eternas y risas, ni me preocupo, por que esas no se han perdido y no se perderán.


Ahora, sentada en mi sofá, escribiéndote y viendo mi corona de adviento encendida, alumbrando mi casa, pienso y pido por todo lo que esta pasando en el mundo, nuestro mundo. Y creo que es un muy buen momento para rezar juntos la oración que elegí para este tiempo de adviento. Y así llevar un poco de amor, luz, fe y esperanza a todos los que estas últimas semanas han llevado en su corazón preocupación, dolor, perdida y desesperanza. Por ellos y por todos nosotros, para nunca perder la fe y la esperanza:


Oración por la paz

San Francisco de Asis


Señor, haz de mi un instrumento de tu paz. Que allá donde hay odio, yo ponga el amor. Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón. Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión. Que allá donde hay error, yo ponga la verdad. Que allá donde hay duda, yo ponga la fe. Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza. Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz. Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, como consolar, ser comprendido, como comprender, ser amado, como amar. Porque es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, es perdonando, como se es perdonado, es muriendo como se resucita a la vida eterna.

Amen.


¡Gracias por acompañarme estas cuatro semanas, gracias por seguir leyéndome y gracias por dejarme acompañarte en tu preparación para recibir la Navidad! Puedes estar seguro que el ver tus likes, tus comentarios o simplemente que me leíste, llenan tanto mi corazón y me motivan a seguir escribiendo y compartiendo mi camino de crecimiento contigo.


No me queda nada más que escribirte salvo:


¡Feliz Navidad!


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