Soltar, el significado que encontré

¿Cuántas veces no has leído o escuchado que tienes que soltar para recibir? Yo, muchísimas. Creo que es parte del buscar respuestas y de empezar el maravilloso viaje de caminar un sendero espiritual.


En mi camino le he dado a este famoso "soltar" un montón de significados. Y creo que es lógico, cada quien le da un significado a esta palabra de acuerdo al momento en la vida que se esta viviendo, de acuerdo a tus experiencias, de acuerdo a lo que has vivido y decidido aprender.


De las analogías que más se usan para definir el significado de soltar y que de cierta forma se acerca mucho a la verdad es: dejar de cargar esa mochila tan pesada que llevas en tu hombros para sentirte ligera y continuar tu camino con una sensación de libertad.


Con esta analogía me quedó claro el significado de soltar, pero esta claridad fue mental. Me parecía lógico, por que cuántas veces no he llevando yo una mochila llena de libros y pesada y en el momento en el que la dejo en el piso, literalmente me quitó un peso de encima y hasta respiro diferente.


Sin embargo, no me quedaba claro el significado espiritual de soltar. No entendía y no sabia cómo vaciar las emociones o sentimientos que me generaban diversas situaciones para liberarme y abrirle la puerta a la paz interior. No entendía cómo soltar ese sueño o ese proyecto que tanta ilusión me daba. ¿Por qué tenía que soltar mis sueños, mis ilusiones? ¿Por qué dejar a esa persona, si es a la que quiero a mi lado? ¿Qué no dicen, que uno tiene que luchar por lo que quiere? Y bueno, que decir de aceptar las situaciones que yo no quería y que yo no buscaba, y que yo no pedí vivir, pero que llegaron a mi vida. En fin, este concepto de soltar, que parecía tan fácil mentalmente pero me costaba entenderlo con el corazón, con el alma. Y al final aunque soltaba, en realidad no soltaba, y seguía llenado mi mochila con control y aferrándomela a que las cosas salieran justo cuando y como yo quería. Ese era mi soltar.


Lo importante y lo que me celebro es que aún cuando el concepto no me quedaba al cien por ciento claro y no lo aplicaba como hoy lo aplico, empecé a "soltar" lo que me hacia daño, sobre todo personas. Y entonces, en mi interior, mi pequeña buscadora espiritual, se decía, listo, ya soltaste, estas lista para recibir algo nuevo (porque eso dicen que pasa, ¿no?). Y bueno, eso "nuevo" no llegaba y si llegaba seguro que no lo veía como tal. Y entonces surgía la siguiente pregunta lógica: ¿por qué no llega lo que se supone tiene que llegar, si ya solté? Lo que no sabía entonces, era que no estaba soltando. Lo que estaba haciendo era aprender a amarme. Por que es cierto que alejarse de personas que no te hacen bien, que no te llenan el alma y el corazón de alegría, que más bien te llenan de tristezas, inseguridades; personas que en lugar de dar te roban tu energía, no es soltar, es simplemente amarte lo suficiente para no dejarte maltratar por alguien mas. Y sí, aquí el soltar esta implícito, sueltas por que dejas ir a esa persona o por que te alejas de ella. Y aquí sueltas por amor a ti.


Paso a pasito iba entiendo este concepto. La primera parte y creo la más importante fue empezar a amarme, empezar a respetarme, empezar a ponerme a mi primero; claro, sin olvidar la empatía y el amor a los demás.


Fue entonces como un "aletazo del espíritu santo" o como un momento de iluminación cuando leyendo el último libro de Gabrielle Bernstein "Conviértete en un superatractor" que entendí finalmente, y después de tantos años, el significado de soltar, y con mucho cariño te lo comparto.


Soltar va mucho más allá de alejarte de una persona o terminar una relación. Soltar significa simplemente tener la fe suficiente para saber que la ayuda a todo lo que necesitamos, queremos y deseamos ya esta en camino. Esto involucra un montón de cosas que entender, pero intentaré explicarlo de una manera sencilla.



Cuando tienes un problema, el que quieras, puede ser en la escuela, en el trabajo, en una relación amorosa, con un familiar, intentas con todo lo que eres y tienes solucionarlo, resolverlo. Y cuántas veces no vemos la salida e incluso entramos en un círculo vicioso porque no encontramos la solución e intentamos por aquí, quizás un consejo por allá, pero al final, perdemos la alegría y sí, nos perdemos a nosotros mismos. Y literal, nos sentimos atrapados y no vemos la salida. Lo mismo pasa con una ilusión, o un sueño. Nos aferramos tanto al resultado que queremos obtener, que hacemos y hacemos y seguimos haciendo y los resultados no llegan hasta frustrarnos.


Y esto pasa, porque creemos que nosotros podemos solucionar o conseguir todo lo que nos proponemos. Porque somos lo suficientemente fuertes e inteligentes y porque tenemos la razón y porque sabemos mejor que otros como hacer que las cosas funcionen, porque nos conocemos a nosotros y a los otros y a la situación, es nuestra situación. ¡Ay nuestro maravillo ego a todo lo que da!


Entonces, es en el momento en que te enfrentas a un problema sin aparente solución o a un sueño no cumplido o un proyecto no terminado, donde tienes que parar y soltar, soltar el control, soltar el creer que tu puedes, soltar la solución o el resultado que tu deseas, soltar el problema o el sueño o el proyecto y entregarlo a Dios (o al universo, o a tu ser superior o como tu quieras llamarle). Ofreces tu problema, o sueño, o proyecto y elevas una oración, diciendo y aceptando que hay una mejor solución para ti, pero no la ves, no la encuentras y es entonces, cuando tienes que decir las

palabras mágicas: "Tu sabes más, muéstrame el camino, muéstrame la solución. Esta en tus manos, en ti confío". Y entonces, no nos queda nada más que confiar, esperar y saber que Él, que sabe más, ya se está encargando y que la solución llegará en el mejor momento, tiempo y espacio. Y ojo, esto no quiere decir dejar de hacer, hay que seguir haciendo lo que nos toca con respecto al problema, sueño, proyecto - aquí aplica el ayúdate que yo te ayudaré -. Lo que hay que soltar es el control y el resultado que nosotros deseamos. Es también el momento de estar abierto a escuchar y ver lo que antes no escuchábamos y no veíamos, porque puede ser que de pronto, en una conversación, en una canción, en un libro, en un programa, se nos presente la solución que estábamos buscando. Es momento de estar atentos y de ver nuestro problema con otros ojos, con los del corazón y la fe, haciendo lo que nos toca, pero sabiendo que la solución va a llegar.


Solo te puedo decir por experiencia propia que tener esa confianza, esa fe, es de lo más hermoso que existe. Porque te llena de una paz, una tranquilidad y una seguridad que no se pueden describir. Porque sabes que todo esta bien y va a estar mejor. Porque te liberas del control, del estrés y te ahorras tantísimos malos momentos, muchas lágrimas, muchos enojos y esfuerzos de más. Te dejas de aferrar al problema y al resultado para enfocarte a recibir en paz y con paciencia la mejor solución para ti. Y vamos, sí que vas a practicar la paciencia, pero también te puedo asegurar que el tiempo que esperes valdrá la pena.


Soltar es tener fe y tener fe es creer que hay alguien más, que sabe cuándo, dónde y cómo han de suceder las cosas para ti.


Entonces, con todo mi corazón y amor, deseo que encuentres esta fe maravillosa para que sueltes, para que encuentres este maravilloso estado de paz, de tranquilidad y de seguridad. Y deseo que todos tus proyectos, sueños y deseos se cumplan de la mejor manera posible para ti. Porque así será, porque así ya es.


¡Muchas gracias por leerme!, y puedes estar seguro que me alegraré muchísimo de leer tus comentarios.



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